Hay desde el s. XVII menciones a una familia Salter en Shropshire, terratenientes que sin ser nobleza, tenían un cierto estatus social y que a principios del XIX emparentaron por matrimonio con los Shaw, una familia de granjeros, al casarse Mary Salter con Edward Shaw. Una de las hijas de este matrimonio, Susan, se casó en 1891 con un funcionario de ferrocarriles, Tom Owen. Mary y Edward Shaw no estaban muy contentos con esta boda “a la baja”, pero muy enfermos de gripe, tenían prisa por casarla y aceptaron. La madre de Susan murió a los siete días de la boda.

El matrimonio se mudó con el padre de Susan a Plas Wilmot, la mansión familiar en Oswestry. El 18 de marzo de 1893 nacía Wilfred Edward Owen y en 1895 nacía su hermana Mary.

Wilfred Owen en el regazo de su madre Susan y con su abuelo Edward, su tía Emma y sus primos, y sirvientes de Plas Wilmot

Edward Shaw había descuidado sus finanzas en los últimos años y su muerte el 14 de enero de 1897 fue el golpe final. Para poder pagar las deudas contraídas la familia tuvo que vender Plas Wilmot e incluso el mobiliario y libros. Fue una gran humillación para Susan, tanto que no queriendo encontrarse en Oswestry con familiares Salter y sentir su desprecio, los Owen decidieron trasladarse a Shrewsbury. En la nueva casa nacería el tercer hijo del matrimonio, Harold. En 1900 Tom fue nombrado jefe de estación en Birkenhead y se volvieron a mudar al 7 de Elm Grove, y aquí nacería el último hermano, Colin. Aquí solo vivirían dos años al ser finalmente demasiado costosa, con lo que en 1902 habría una nueva mudanza, al 14 de Wilmer Road.

Wilfred Owen con sus padres

Una ventaja del nuevo barrio era tener cerca una escuela y no tener que ir a Liverpool y allí comenzaría su educación Owen con 7 años. Wilfred, muy autosuficiente y trabajador, tuvo buenos resultados y ganó un premio en 1901. A su vez también comenzó a a asistir a la escuela dominical, siendo la familia evangélicos muy devotos, hasta el punto de organizar servicios familiares en casa los domingos, con Wilfred oficiando, a veces incluso vestido de sacerdote con ropa hecha por su madre. Estas experiencias infantiles son muy importantes para entender al Wilfred poeta adulto. La Iglesia Evangélica basaba su devoción en palabras y en lenguaje.

En las relaciones familiares de Wilfred, sin duda hay destacar por encima de todas la relación con su madre. Había una absoluta devoción mutua. Con sus hermanos la relación era más estricta e incluso cruel a veces. Con frecuencia Wilfred se quedaba a cargo de ellos y podía ser muy duro e insensible, corrigiéndoles expresiones y comportamientos. Con su padre Tom la relación era más fría, pero en realidad no era nada fuera de lo habitual en la época. Es significativo pero muy típico que a lo largo de su vida Wilfred envió 550 cartas dirigidas solo a su madre y 4 cartas dirigidas solo a su padre, simplemente para tratar temas prácticos, pero llenas de afecto.

Susan Owen hacia 1914

En 1907 la familia iniciaría otro cambio. Ascendieron a Tom a un puesto de gerente en Shrewsbury justo cuando iba a comenzar un nuevo curso y sin previo aviso. Los hijos no se tomaron muy bien el traslado e incluso diez años después Wilfred habla del resentimiento por esta situación en una carta a Siegfried Sassoon. A pesar del shock, las condiciones de vida de la familia mejoraron mucho, teniendo al lado campo y aire libre junto a las orillas del río Severn. Wilfred ingresó en la Escuela Técnica de Shrewsbury bajo el programa “alumno-profesor”, en el que a la vez que recibía clases, impartía clases. Era un sistema gratuito que permitía a familias modestas acceder a formación secundaria, y era realmente la única opción para Wilfred.

Escuela Técnica de Shrewsbury

Fue la escuela donde comenzó su acercamiento al mundo poético. Su primer gran descubrimiento fue Wordsworth y pocos meses después Wilfred anotaba que “el valor de la poesía está en el poder de elevar la mente sobre lo común“.

Gracias a familiares residentes en lugares vacacionales, los Owen podían disfrutar de vacaciones en lugares interesantes, aunque cada vez menos juntos, al parecer por problemas en la relación entre Susan y Tom. Tom y Wilfred fueron solos de vacaciones un par de años a Bretaña, con el fin de que Wilfred practicara francés. Estos veranos amenizaban la por lo demás monótona vida de Wilfred, que encontraba Shrewsbury extremadamente aburrido. “El museo y el campo son mis únicas salvaciones“, escribió en 1909. Y en las salidas al campo se interesaba en plantas, rocas, fósiles y estrellas, al igual que Ruskin, intentando entender su entorno y en busca de evidencias de un universo ordenado por una divinidad benevolente.

En este periodo Owen descubrió Keats. El poeta de las sensaciones era absolutamente perfecto para un adolescente. Aun así, no se dejó absorber por el sentimiento. Estudiaba metódicamente la poesía y probaba a imitarlo, algo que haría frecuentemente con otros autores, para aprender practicando.

En 1910 los Owen se mudaban por quinta vez en vida de Wilfred, esta vez a una casa que Tom bautizó Mahim. En este momento Wilfred estaba en los dos últimos años de la Escuela Técnica y había que ir pensando en el futuro. Susan sugirió la iglesia, pero Wilfred no sintió la llamada. Lo que estaba claro es que ni él ni la familia querían verle abocado a dar clases en primaria, atado un mínimo de siete años si seguía en el programa alumno-profesor. Wilfred había encontrado la experiencia absolutamente agotadora, con directores de escuela muy exigentes. La familia recurrió a un vicario conocido, que ofreció otra vía: ser asistente de un párroco, lo que le proporcionaría alojamiento y manutención y una paga, además de tiempo para estudiar para los exámenes de la universidad. Y precisamente había un párroco que necesitaba un asistente, Herbert Wigan, el párroco de Dunsden. Y así, el 20 de octubre de 1911 se trasladaba a la Vicaría de Dunsden.

La vicaría era en realidad toda una mansión rural, con varias habitaciones y estudios y un par de salas para las actividades parroquiales que no requerían pasar por la zona privada de la casa. Wigan tenía un pasado filo-católico (el movimiento tractario) pero poco antes de llegar a Dunsden había “visto la luz” y pasado al otro extremo, el evangelismo de los Owen, lo cual no podía más que satisfacer a Susan, la madre de Wilfred.

Vicaría de Dunsden

La rutina en la vicaría era algo absolutamente novedoso para Wilfred. Al ser una casa tan grande, había sirvientes, que entre otras cosas ordenaban su habitación, le preparaban el agua para afeitarse y servían las comidas. Cada mañana Wilfred desayunaba con Wigan y con Richard Kemp, el asistente anterior que estaba en proceso de marcharse. Después Wilfred disponía del comedor para estudiar los exámenes de acceso a la universidad, ya que su dormitorio, sin chimenea, era demasiado frío. Después dependiendo del día podía haber diversas actividades con la parroquia: coral, visitas a los parroquianos, lecturas del Evangelio…

Las primeras cartas desde Dunsden de Wilfred son optimistas, pero no le contaba a su madre que estaba profundamente desanimado. Añoraba su casa, sentía la presión de los exámenes y también la presión de aparentar ser un caballero cultivado y piadoso.

En noviembre de 1911 Wilfred compró en una librería de Reading un libro que, de verlo Wigan, le habría escandalizado. Wilfred se había encontrado de casualidad con Before Dawn, the Harold Monro, el paradigma de la nueva poesía, que rompía con los temas victorianos y se adentraba en el modernismo. El libro se titulaba así porque eran poemas previos al Nuevo Amanecer, una nueva era en la que las personas serían responsables de su propio destino, viviendo cerca de la naturaleza, con libertad sexual y abandonando el cristianismo. Como con Keats, Wilfred hizo algunos intentos de escribir poesía en el estilo de Monro.

Tras pasar las Navidades en Shrewsbury, el vicario anunció que Wilfred se encargaría a partir de enero de una clase de Biblia con los chicos de la parroquia que ya no iban a la escuela. Era una señal de confianza de Wigan al darle la responsabilidad de una clase que tenía que mantener a los jóvenes vinculados a la iglesia. Pero era también el comienzo de una doble vida para Owen.

De cara al exterior Wilfred estaba siendo un asistente parroquial modélico, piadoso y atento. Pero interiormente cada vez sufría más por sus problemas de confianza en sí mismo y su miedo a la muerte. Y además había problemas que no podía compartir con su madre: sus dudas de fe y sobre todo su sexualidad, de la que por supuesto no recibió nunca ninguna información en su familia y en la iglesia, salvo la idea de que solo solo era correcta para engendrar hijos con una esposa. Algo difícil de entender para un joven que no tenía claro tener atracción por las mujeres.

En marzo de 1912 Wigan se ausentó por unos días. Esto permitió a Owen y Kemp relajarse y a Wilfred pasar tiempo con su alumno favorito, Vivian Rampton. La vuelta de Wigan fue un gran jarro de agua fría, tan fuerte que Owen incluso se puso enfermo y se pasó todo un día atendido y cuidado por toda la casa. Como medio admite en una carta a Susan, quizás estaba exagerando para llamar la atención.

El 6 de mayo Kemp marchaba definitivamente, dejando solo a Owen con Wigan. Para dificultar más las cosas, Wigan comunicó a Wilfred que no se quedaría con el estudio que tenía Kemp y que volvería a ser de uso parroquial. Wilfred comenzó a sentirse un extraño en la vicaría.

El verano transcurrió entre unas vacaciones familiares en Escocia y un congreso evangélico en el Lake District. A los pocos días de volver a la vicaría, Wilfred tuvo un accidente con la bici que le provocó una seria herida en la mano.

Wilfred en Dunsden, 1912

La falta de Kemp se vio suplida por su primo Leslie Gunston, que vivía cerca. Leslie era otro entusiasta de la poesía y a base de compartir impresiones y retarse a escribir, Wilfred compuso un poema basado en La Sirenita que es el más largo que escribió, con 600 versos, y que fue una gran práctica del lenguaje de Keats.

El 11 de octubre una tragedia local sacudiría aún más la fe de Wilfred. Una familia de la zona tuvo un grave accidente de carro mientras se mudaban, en el que murieron una madre y tres hijas. La impresión causada le llevó a escribir un poema que entre otras cosas decía:

Love’s blindness is too terrible, I said;
I will go counsel men, and show what bin
The harvest of their homes is gathered in.

Como haría después en 1917-1918 Wilfred se apartaba de la opinión mayoritaria escribiendo en base a una fuerte experiencia vital directa. En contra de la feliz y resignada opinión de todos, Wilfred opina que la vida, el matrimonio y procrear solo llevan a la muerte, y que esa es la cruel cosecha que es la realidad.

La carta a Susan del 10 de diciembre revelaba las cosas que ya no podía ocultar. En la parroquia había un frenesí evangélico y Wilfred no podía soportarlo más. Cuesta reconstruir los hechos con las cartas posteriores ya que años después Harold, el hermano de Wilfred, las censuró, pero todo parece indicar que finalmente tuvo que hablar de su estado espiritual con Wigan y que este, horrorizado, se dedicó plenamente a intentar salvar su alma. Entre otras cosas Wigan quería forzarle a dejar la poesía, y esto ya fue demasiado. El 4 de febrero de 1913 Owen fue a ver a Wigan y acordaron que esa semana se marcharía. Hay que decir que fue de todas maneras una ruptura amistosa con la parroquia. Wilfred hizo varias visitas en los años siguientes y en algún momento se llegó a plantear dar clases allí.

Dejar Dunsden fue sin duda la experiencia más traumática para Wilfred hasta la guerra, llegando a ponerse enfermo y todo. Había perdido su mejor oportunidad para asegurarse un buen futuro y había renunciado a la religión, algo tan valioso en la familia de su madre. Wilfred se refugió en su madre, pero sabía que con la fe inquebrantable de Susan eso no podía durar. Mientras valoraba sus opciones, tuvo tiempo de volver a la poesía y expresar qué quería ser:

To be a meteor, fast, eccentric, lone,
Lawless; in passage through all spheres,
Warning the earth of wider ways unknown
And rousing men with heavenly fears…

El 6 de julio le llegaba la noticia de que había suspendido un examen de acceso a la universidad. No teniendo intención de verse atrapado dando clases en Primaria, se propuso buscar un trabajo de profesor en Francia. El 21 de septiembre de 1913 enviaba su primera postal desde Burdeos.

Wilfred permanecería en Francia dos años, salvo una breve visita a Inglaterra en 1915. Son dos años difíciles de conocer por la continua censura de las cartas practicada por Harold. En septiembre comenzaba su aventura fuera de casa enseñando en la academia Berlitz, durante larguísimas jornadas de ocho, nueve e incluso once horas enseñando, seis días a la semana. Wilfred aún esperaba volver a Inglaterra y presentarse a los exámenes, pero con esas jornadas laborales estaba claro que no podría estudiar. Tanto trabajo y ponerse enfermo no ayudaron a sus ánimos. Fue especialmente lúgubre la víspera de Todos los Santos, enfermo, solo y escuchando las campanas de las iglesias. Este sonido nunca lo olvidaría y acabaría apareciendo años más tarde en Anthem for Doomed Youth.

Esta enfermedad y estos ánimos fueron la última vuelta a su antiguo ser. Semanas después, recuperado, afrontaba con alegría las largas jornadas y se tomó muy bien tener que pasar las Navidades sin la familia.

Y así llegamos a 1914, el año que cambiaría todo aunque nadie lo sabía aún. Wilfred vivía cada vez más integrado en los ritmos y costumbres de Burdeos. Fue al Baile de los Estudiantes del 31 de enero y al Carnaval disfrazado de poeta. Gracias a su amistad con un alumno, Raoul Lem, la familia Lem le invitó a pasar la Pascua con unos amigos. Una de las hijas, Henriette, se pasó el día pendiente de Wilfred, para enfado de Raoul. La experiencia fue por un lado gratificante para Wilfred, por primera vez competía en sexualidad con otro hombre. Pero por otro lado fue inquietante, ya que Wilfred no hizo realmente nada para triunfar ni se veía capaz. Esto le llevaría a volver a escribir poesía seis meses después de la última vez.

En Mayo Wilfred escribía a Susan con sus planes de futuro. Hablaba de casarse, pero poniendo unos requisitos imposibles a su futura esposa. En cuanto a trabajo, quería probar a sacarse algún título de francés para enseñar en Inglaterra o viajar a otros países y aprender otros idiomas. Y en junio, una de sus alumnas, la Sra. Léger, le ofreció pasar el verano con su familia en la casa de verano y dar allí clases a su hija y a ella, que por trabajo iría a Canadá en octubre. Wilfred aceptó sin dudar.

El 28 de junio el Archiduque Francisco Fernando y su esposa eran asesinados en Sarajevo. La prensa de Burdeos habló de ello unos días y se olvidó del tema. El 30 de julio Wilfred partió hacia la casa de verano de los Léger, en Bagnères-de-Bigorre.

La casa se encontraba a las afueras del pueblo en un entorno natural totalmente nuevo para Wilfred. Por primera vez veía montañas de verdad. La rutina consistía en desayunar e impartir clases a Madame Léger o a su hija. Pronto quedó claro que Madame Léger había invitado a Wilfred no solo para dar clases, sino también por una gran atracción hacia él. Por segunda vez en 1914 Owen se convertía en objeto de admiración femenina. Por suerte la hija, Nénette, interrumpía frecuentemente las clases y salvaba a Wilfred de situaciones incómodas.

Terminadas las clases, Wilfred solía pasar el resto del tiempo en Bagnères, que no era ni mucho menos un pueblo perdido y tenía una gran actividad cultural, debido sobre todo a la publicidad hecha por un antiguo residente, el poeta Laurent Tailhade. Si no visitaba la ciudad, Wilfred hacía caminatas por las montañas y se bañaba en el río, para sorpresa de sus huéspedes, que no lo consideraban saludable.

El 3 de agosto Alemania declaraba la guerra a Francia y el Reino Unido se unía al conflicto al día siguiente. Lejos de casa como Isaac Rosenberg, Wilfred no vivió esas primeras semanas de fervor patriótico y alistamientos que dominaron Inglaterra, menos aún en Francia que tenía servicio militar obligatorio y por tanto no necesitaba pedir voluntarios.

El 22 de agosto Wilfred asistió a una conferencia del poeta Tailhade. Era un viejo amigo del Sr. Léger, así que fueron presentados. Tailhade dijo en su conferencia que la poesía en esos tiempos podía parecer superflua, pero era todo lo contrario, una expresión de la cultura latina que Francia había ido a defender contra los agresores bárbaros. Wilfred asumió en los siguientes meses esa actitud, diciendo que valía más un poeta vivo que un soldado muerto.

Casino de Bagnères, lugar de la conferencia de Laurent Tailhade

El 27 de agosto Tailhade visitó a los Léger. Wilfred y él no tuvieron ocasión de hablar, así que acordaron verse al día siguiente en el hotel de Tailhade. Wilfred dice en sus cartas que Tailhade “lo recibió como un amante“. De nuevo las cartas censuradas impiden tener el cuadro completo, pero está claro que Tailhade sentía atracción por Wilfred. No hay señales de que Wilfred respondiera positivamente, pero tampoco de que lo rechazara. Ser admirado por un hombre de letras debió ser para él una gran experiencia.

Wilfred y Laurent Tailhade. Tailhade se coloca cuidadosamente para que no se vea que le falta el ojo derecho y dedos de la mano derecha, fruto de un atentado anarquista del que fue víctima por error. Irónicamente, en su juventud Tailhade había sido un ferviente anarquista

Conocer a Tailhade también tuvo como resultado que Owen fue introducido en el Simbolismo y el Decadentismo. Tailhade había sido discípulo de Mallarmé y amigo de Verlaine. Estos estilos acabarían teniendo una gran influencia en la poesía de guerra de Owen.

El 17 de septiembre terminaban las vacaciones y Wilfred tuvo que abandonar el lugar donde había vivido tan feliz en las últimas semanas, de vuelta a una Burdeos que se había convertido en capital temporal de Francia al retirarse allí el gobierno por el avance alemán. La Universidad ahora era el Ministerio de Guerra, así que Owen ya no podría estudiar allí. Y la academia Berlitz había cerrado por falta de alumnos. Tras pedir ayuda a los Lem para alojarse unas semanas con ellos, Wilfred decidió arriesgarse a trabajar por su cuenta dando clases. Poco a poco consiguió un grupo de unos ocho alumnos a los que daba clases en sus casas, uno de ellos el Sr. Peyronnet, un fabricante de perfumes.

Noviembre comenzaría con una noticia impactante. Tailhade había participado junto con Anatole France en una campaña patriótica en favor de la guerra. Dio así comienzo el largo camino de cambio de actitud de Owen hacia alistarse. De hecho estuvo a punto de volver a Inglaterra en ese momento, pero a través del consulado británico encontró otro trabajo de profesor para la familia de la Touche. Alojado en su villa pero sin sueldo, Wilfred disfrutó de cuatro meses de vida relajada y clases a los niños de la familia, con el plan de cuando las circunstancias de la guerra lo permitieran, volver a Inglaterra con los dos hijos mayores, que iban a continuar sus estudios allí.

CONTINUARÁ