Namur. Minden. Coruña. La Albuera. Salamanca. Waterloo. Alma. Inkerman. Sebastopol. Mons. Somme. Arras. Passchendaele. Suvla. Jerusalén. Son tan solo unos cuantos de los honores de batalla del Royal Welch Fusiliers, uno de los regimientos más antiguos del Ejército Británico. Creado en 1689 y con sus bases de reclutamiento en el norte de Gales, en 1995 el Regimiento iba a afrontar una misión que aunque era de mantenimiento de la paz iba a poner a prueba al máximo sus capacidades de combate. Su destino era Gorazde, Bosnia.

Al estallar la guerra de Bosnia en 1992, varios enclaves de mayoría musulmana quedaron rodeados por territorio controlado por los serbobosnios en el este de la república. Se trataba de las ciudades de Zepa, Gorazde y Srebrenica. A pesar de estar sometidos a un cerco muy férreo, los enclaves consiguieron resistir los primeros ataques y la ONU estableció corredores humanitarios para hacer llegar alimentos y bienes de primera necesidad a la población civil. El ingenio bosnio se encargó de resolver problemas como la electricidad con una red de minicentrales eléctricas en el río Drina.

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Not available for use in Corbis Merchandise., Bridge crossing the river Drina in which homemade electricity generators float supplying limited amounts of power. Gorazde was euphemistically designated a UN safe area but endured a major assault by the Bosnian Serb army in 1994, and was surrounded for the duration of the war., Model Release: No or not aplicable, Credit line: Profimedia.cz, Corbis

En 1993 una nueva ofensiva serbobosnia, esta vez con armamento pesado, hizo por fin reaccionar al mando de UNPROFOR, las tropas de cascos azules de la ONU destinadas a interponerse en el conflicto. La ONU declaró Zepa, Gorazde y Srebrenica zonas seguras. Entre otras condiciones se imponía un alto el fuego entre ambas partes, la entrega del armamento, la creación de una zona desmilitarizada en torno a los enclaves y la protección de los enclaves por parte de fuerzas de UNPROFOR.

Las zonas seguras tuvieron un relativo éxito, aunque estaban a merced del capricho serbobosnio y de que permitieran o no la llegada de ayuda humanitaria. Y la tregua fue un mero espejismo. Los bombardeos y ataques serbobobosnios continuaron. En 1994 prepararon otra ofensiva, que fue respondida y frenada con ataques aéreos de UNPROFOR.

Estaba claro que era necesario enviar cascos azules a las zonas seguras, pero a pesar de las buenas palabras iniciales, ningún país estaba muy dispuesto a dejar tropas suyas en una zona totalmente cercada. Tras muchas dudas y muchos meses de discusiones, el Reino Unido daba el paso adelante. En la primavera de 1995 hacían su entrada en Gorazde los Royal Welch Fusiliers.

Vista de Gorazde desde las montañas que rodean la ciudad

A estas alturas del conflicto los serbobosnios se habían habituado a la pasividad de los cascos azules y a hacer y deshacer a su gusto. Si pensaban que los Royal Welch iban a comportarse de la misma manera, estaban muy equivocados. El comandante de compañía Richard Westley estaba dispuesto a proteger el enclave costara lo que costase y tomando todas las medidas necesarias.

Así, cuando los serbobosnios se dedicaron por deporte a atacar con francotiradores la escuela de Vitkovice, un pueblo incluido en el enclave, Westley dio orden de interponer blindados entre la escuela y los francotiradores. Si los serbobosnios disparaban, las reglas de combate de la misión de UNPROFOR daban derecho a responder. Y los galeses respondieron con creces. Al tercer día de la misión de interposición, cinco francotiradores serbobosnios terminaron ametrallados. Problema resuelto.

Vehículos blindados Saxon de los Royal Welch en Bosnia

Westley tenía claro que con la primavera los serbobosnios volverían a intentar conquistar Gorazde. Y tenía muy claro que la toma de la ciudad supondría una masacre de civiles y limpieza étnica. Para proteger el enclave no bastaba con estar en la ciudad y patrullar las calles. Se decidió crear una red de puestos de control y de observación en toda la zona de exclusión.

Mapa del enclave con las posiciones de UNPROFOR. Los círculos pequeños son puestos de control. Los triángulos, puestos de observación. Fuente: Coronel Richard Westley, Operation Insanity

En esta red de protección la parte vital eran los Puestos de Observación (PO) 1, 2 y 3, ubicados en una montaña desde la que se dominaba toda la ciudad, Mala Biserna. Si los serbobosnios se hacían con Mala Biserna, la ciudad quedaba a sus pies totalmente desprotegida. Podían bombardear y disparar a donde quisieran y acabar con todo y con todos.

Las tensiones, que habían ido creciendo, dieron el vuelco definitivo el 28 de mayo. Westley estaba volviendo de una reunión cuando, a las 13:15, llegó un inquietante mensaje por radio del sargento Pete Humphries, del PO 1. «–Hay actividad inusual». En varias casas abandonadas que había frente al PO, los serbobosnios estaban tomando posiciones, rompiendo los cristales de las ventanas y trasladando material. Claramente se estaba preparando una batalla.

Las noticias que llegaban de las otras compañías galesas al otro lado del río no hicieron más que ensombrecer aún más los ánimos. Los serbobosnios se lanzaron con rapidez sobre los POs de la zona sin dar tiempo a reaccionar. Se hicieron con los puestos y se llevaron como rehenes a los cascos azules.

Pocos minutos después, varios serbobosnios comenzaron a avanzar hacia el PO 1. Humphries dio orden de hacer varios disparos de advertencia. Los serbobosnios respondieron con fusiles, ametralladoras y morteros. De inmediato comenzaron los ataques también contra el PO 2 y el PO 3.

Con el armamento ligero y la escasa munición de la que disponían, los Royal Welch no podrían frenar eternamente el ataque serbobosnio. Necesitaban ayuda y una vez roto el alto el fuego por parte de los serbobosnios, las tropas musulmanas tenían derecho a responder. Westley llamó de inmediato a la 801ª Brigada del Ejército Bosnio, la brigada de Gorazde y pidió que se pusieran en marcha de inmediato. La burocracia lamentablemente iba a a hacer que esto llevara su tiempo y en esta batalla con tan poco espacio cada minuto contaba.

A las 15:00 llegó la hora crítica para el PO 1. Humphries volvió a comunicarse por radio para dar la amarga noticia de que estaban totalmente expuestos. Westley dio la orden de retirarse del PO 1. Pero no hubo respuesta de Humphries. ¿Habían muerto todos los hombres del PO 1? ¿Eran rehenes de los serbobosnios?

Mientras tanto, la situación en el PO 3 comenzaba a ser también insostenible. Bajo el mando del Capitán Murphy y del Cabo Vaatstra, el PO estaba resistiendo firmemente, pero atacados por dos frentes, la ayuda era cada vez más urgente.

El cabo Vaatstra en el PO 3 pocos días antes de la batalla del 28 de mayo

Por fin llegó por radio el mensaje tan esperado del oficial de enlace con el ejército bosnio, Nick Lock: «–La 801ª Brigada está subiendo la montaña». Y a los pocos minutos, Westley pudo confirmarlo. Bajo un implacable fuego serbobosnio, los musulmanes estaban avanzando todo lo rápido que podían.

Mientras tanto, en el PO 2 el Cabo Dave Parry se había dado cuenta de que estaba en una batalla que no podía ganar. A las 15:45 los serbobosnios empezaron a lanzar armamento antitanque, contra el que los galeses no podían hacer nada. Parry transmitió su último mensaje: «–Estamos rodeados. No podemos salir». Pocos minutos después los serbobosnios empezaron a atacar el PO 3 también desde la dirección en la que había estado el PO 2. Estaba claro que el PO 2 había caído.

Por suerte para los galeses, el ataque al PO 3 solo se podía hacer por una estrecha cresta que obligaba a los serbobosnios a avanzar muy apretados en una zona muy expuesta, totalmente a merced no solo del fuego del PO 3 sino también de las ametralladoras de los blindados al fondo del valle desde los que Westley dirigía la batalla. Las bajas empezaron a incrementarse enormemente. Pero la munición en el PO 3 empezaba a escasear.

Murphy se puso en contacto con Westley. «–Tenemos que salir». Westley dio orden de continuar. «–Los bosnios están llegando por detrás vuestro. Aguantad un poco más y aseguraos de entregarles correctamente el puesto». Los hombres de Murphy no podían simplemente salir corriendo cuando vieran a los bosnios. Debían asegurarse de que controlaban el PO e indicarles desde dónde estaban atacando los serbobosnios.

Pocos minutos después llegaba por fin la buena noticia. «–Los bosnios están aquí. Puesto entregado. Salimos». Protegidos por las ametralladoras de los blindados, los héroes del PO 3 se deslizaron ladera abajo como en un tobogán. Todos habían conseguido salir sanos y salvos y con la misión cumplida.

Mientras Westley comprobaba que todos estaban bien, no podía dejar de pensar qué podía haber pasado con los hombres de los otros POs. En ese momento de entre los árboles y con un gesto de indiferencia, como quien viene de dar un paseo, aparecieron Humphries y el resto de hombres del PO 1. Tras salir del PO, Humphries y los suyos se las habían arreglado para avanzar ladera abajo, teniendo que hacer frente en dos ocasiones a patrullas serbobosnias.

Tras subir a los blindados, el convoy se puso en marcha. Un rato después cruzaban el Drina y entraban en Gorazde. Habían cumplido su misión y habían salvado la ciudad. Los POs 1 y 2 habían caído, pero el PO 3, el puesto clave, estaba ahora seguro en manos bosnias. Y casi todos los Royal Welch habían salido indemnes de la batalla. Por desgracia, los hombres de Dave Parry, del PO 2, no tendrían tanta suerte. Capturados por los serbobosnios, se convirtieron en otro grupo más de los cascos azules que habían sido tomados como rehenes para ser usados como escudos humanos y para presionar a la ONU.

La crisis de los cascos azules rehenes fue otro de los momentos más bajos de la, por lo general, desastrosa misión de UNPROFOR. Tras intensas negociaciones en las que nunca quedó claro qué se ofreció a cambio a los serbobosnios, los rehenes acabaron siendo liberados, incluidos los hombres del PO 2, que volvieron sanos y salvos al Reino Unido.

Mientras tanto, en Gorazde la situación seguía siendo difícil, pero la ciudad podía considerarse a salvo. Los serbobosnios estaban sometiendo la ciudad a un continuo bombardeo artillero que obligó a todos, población civil, soldados y Royal Welch, a pasarse semanas en subterráneos y búnkeres.

Pero las alturas seguían controladas por el ejército bosnio. Gorazde se salvó de ser tomada, gracias a unos héroes que entendieron que en un lugar en el que no había paz, una misión de paz no podía consistir en simplemente vigilar, no actuar y mirar para otro lado.

Por desgracia, la actitud de los Royal Welch no era la de todos los contingentes de UNPROFOR y pocas semanas después del ataque a Gorazde, el horror se desataría sin freno en otra zona segura.

El 18 de julio, mientras Westley patrullaba con algunos hombres un camino en las montañas en torno a Gorazde, se encontraron con una aparición fantasmal. Por el camino se cruzaron a un hombre demacrado, con la mirada perdida, arrastrando los pies. El hombre repetía una y otra vez: «–Están todos muertos. Los han matado a todos».

Tras darle alimento y bebida y calmarlo como pudieron, los Royal Welch trataron de averiguar de qué hablaba el hombre. ¿Quién había muerto? ¿Qué había pasado? ¿De dónde venía?

Srebrenica. Hay gente que huyó dirección Tuzla, pero por allí también había muchos serbobosnios. Yo he cruzado las montañas hasta que he visto que me estaba acercando a Gorazde. Vengo de Srebrenica. Han muerto todos.